Seguidores
viernes, 31 de agosto de 2012
¿Soñamos?
Tu mano en mi cuello, mi cuello en tu mano. Una dulce mirada que se cruza ante un beso. Tus manos suben poco a poco, acariciando suavemente el rostro. Dejando caer el cabello entre mis hombros. Me miras, te sigo la mirada, me susurras que soy lo más bonito que han visto tus ojos. Exclamas un suspiro que lo dice todo. El sol viene tan fuerte que hace que vallamos cerrando los ojos poco a poco. Nos dejamos llevar por el tiempo, por los momentos. Tu sonrisa se cruza con la mía y eso implica un beso más. Te levantas, coges mis manos e intentas elevarme hacia ti. Me abrazas con tanta fuerza que hasta puedo sentir tu calor. El aire empieza a resoplar. El sol no tardará en esconderse. No tardas en soltarme y tirarme al verde césped con delicadeza, para poder besarme más cómodamente. Tus manos bajan hacia mi cintura, introduciéndose debajo de la tela de la camiseta. No intentas nada, solo hacerme reír mientras tus cosquillas hacen que me sienta como una niña. Escoges una flor de esa inmensa cantidad. La hueles, suspiras, investigas y expones unas cálidas palabras, que me dejan boca abierta. -Esta flor no es tan bonita como tu-. La coges, resoplas, y empiezas arrancando los pétalos recitando un "me quiero" o un "no me quiere". Me quitas la flor de las manos y exclamas; Es cierto, no te quiero, me das muchas más razones para amarte. Te miro, me miras y mientras intento ocultar esa sonrisa avergonzada que te gusta tanto. Vuelve a levantarse, pero esta vez ni se molesta. Escoge un sitio y se acomoda. Esperas tres minutos y te lanzas a sus brazos. Lo miras de arriba abajo y resoplas. El sol se va apagando poco a poco, sin prisa. Su dulce rostro se emboba mirándote a los ojos, fijamente. Parece que no se le escapa ni un detalle.Sus ojos lo dicen todo, no hacen falta palabras para adivinar lo que piensa. Suspiras e intentas comprender lo que intenta decir. Le vuelves a mirar, se queda a a escasos mm de tus labios, a escasos mm de besarte. Sonríe. Le sigues, te hace un pequeño amago para que el siguiente beso no te lo esperes. Contienes la rabia, te das la vuelta, te coge de la cintura , te gira hacia el, se vuelve a poner a escasos mm , sus labios por fin tocan los tuyos. Ambos los recorréis, fundiendo os en uno mismo, de arriba abajo, lentamente. Vais acelerando, pero siguen siendo dulces como e algodón rosa. Empezáis a ir más despacio, hasta que os despegáis, suelta una carcajada y exclama; si estamos abrazados siempre, nada ni nadie podrá separarnos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario